Barcelona: la reconquista táctica del asfalto

Barcelona: la reconquista táctica del asfalto

Artículo del diario El País (España) sobre los cambios urbanísticos que se han implementado en Barcelona a raíz de la pandemia. Las actuaciones de la alcaldesa, Ada Colau, que emplean pinturas y elementos móviles para ganar espacio para el peatón y las bicicletas, han reabierto un debate sobre el modelo de ciudad.

 

Por: Clara Blanchar.

Barcelona lleva años implantando medidas para hacer más amable la ciudad y reducir el protagonismo del coche. Una urbe más verde, con más carriles bici, con supermanzanas que agrupan calles y limitan el tráfico al de los vecinos, con menores velocidades de circulación, liberando de vehículos el entorno de las escuelas —se han creado 25 de estas zonas y el año que viene habrá 53 más—, o con su Zona de Bajas Emisiones. La pandemia y la necesidad de ganar espacio público para peatones, terrazas y bicicletas han acelerado este tipo de actuaciones que se ven avaladas por los estudios sobre los riesgos asociados a la contaminación: el último, de la Agencia de Salud Pública, atribuye 1.000 muertos anuales (el 7%) al exceso de polución.

Para ganar esos metros cuadrados de asfalto, el gobierno de la alcaldesa Ada Colau ha apostado fuerte por el urbanismo táctico: obras que, sin tiempo ni dinero para consolidarlas con cemento, se realizan con pintura, vallas y elementos móviles; elementos menos costosos y que requieren mucho menos tiempo de ejecución. Solo durante la pandemia se ha actuado sobre 50 hectáreas de asfalto, incluyendo el corte de algunas calles o la eliminación de carriles de circulación. La idea es convertir estas actuaciones en estructurales cuando haya más presupuesto.

La capital catalana no inventa nada: ciudades de todo el mundo han echado mano de conos, bloques de hormigón y pinceles para sustituir coches por personas. Y lo han hecho con una metodología que, además, permite ensayar y corregir. Es incluso reversible. Si el origen del urbanismo táctico parte del activismo y de la acción de diversos colectivos de movilidad; en la actualidad es un instrumento útil y muy apreciado por ayuntamientos o administraciones locales. Se lleva a cabo desde hace al menos dos décadas en ciudades como Nueva York o Berlín, pero también en Ciudad de Panamá, Bogotá, Toronto o Ciudad de México. La propia Barcelona lo ha utilizado en los últimos años en las supermanzanas o dando usos provisionales a solares. Otro ejemplo ha sido la larga transformación de la plaza de les Glòries, donde se está soterrando una vía rápida.

Artículo completo en El País.

Fotografía: Arnau Rovira para El País: https://elpais.com/elpais/2020/11/02/eps/1604332524_619918.html.