Buenos Aires: un código urbanístico para una ciudad más saludable

Buenos Aires: un código urbanístico para una ciudad más saludable

Ya las leyes de Indias proponían ciudades atendiendo a factores ambientales tales como vientos, asoleamiento y su relación con los ríos. Con el transcurrir del tiempo, algunos de estos criterios fueron afianzándose, y otros se perdieron.

Buenos Aires cuenta con distintos instrumentos normativos para lograr una ciudad más saludable: entre ellos el Código Ambiental, sobre el que aún no hay definiciones, el Código de Edificación y el Código Urbanístico. Sobre este último, sancionado en el año 2018, quisiéramos señalar algunas críticas que consideramos no aportan a la transformación hacia una ciudad más resiliente y con mayor calidad de vida, sino que la limitan y condicionan.

El primer señalamiento es que el Código Urbanístico debería regular el espacio público, pero no lo hace y se concentra exclusivamente en los espacios privados, perdiendo la oportunidad de legislar sobre vías públicas, parques, plazas, etc., donde podrían implementarse una variedad de estrategias de mejora ambiental urbana, como por ejemplo la incorporación de distintos sistemas de retención de lluvias, suelos permeables, arbolado, etc.

¿Por qué no imaginar una Buenos Aires que avance en ese sentido? ¿No podríamos recuperar –por ejemplo– un amplio corredor verde entre Palermo y Liniers a través de la Av. Juan B. Justo, que continúe luego hacia el Gran Buenos Aires para integrarse a otros corredores y parques metropolitanos? ¿No nos merecemos poder recorrer la ribera del río en bicicleta o caminando, de norte a sur, para luego conectar con el Riachuelo, disfrutando de aves, plantas, sonidos, ritmos y mareas? ¿Cuándo será el tiempo de comenzar a sanear los arroyos que surcan la ciudad para recuperarlos y reconocerlos con sus ciclos y características particulares como parte del paisaje de nuestros barrios?

Artículo completo en Notas CPAU por María José Leveratto, Magdalena Eggers.