El maquillaje de la exclusión

El maquillaje de la exclusión

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Artículo de Julián Salvarredy para Revista Notas CPAU.

Desde una perspectiva humanista, el objetivo de la inclusión social es una condición ética de la práctica arquitectónica, no se trata de una opción ni de una especialidad. Tiene una relación asimilable a la medicina y la salud pública. Cuando podemos alzar la vista, mirar el bosque, y hacernos cargo de la parte que nos toca, podemos dar cuenta de la necesidad y la posibilidad de reconstruir nuestra profesión uniendo en la práctica lo que se supone en la letra de nuestros deberes sociales.

Abordar la relación entre arquitectura e inclusión social resulta un desafío necesario. La producción urbana, por las lógicas estructurantes que impone el capitalismo, reproducen la desigualdad y la fragmentación urbana. Esto es un aspecto predominante e innegable, pero no es el único, ni se desarrolla de un modo homogéneo. La actuación de los/as profesionales de la arquitectura en el proceso de producción urbana no es inocente ni inocua. Es central en nuestro trabajo definir las condiciones de lo aceptable, de los profesionalmente digno, de lo socialmente apropiado.

¿Por qué existen las villas? La explicación de su existencia no se encontrará mirando únicamente villas. ¿Cómo operar en el mejoramiento de la situación habitacional urbana sin abordar esta pregunta con seriedad y compromiso social? Tampoco podrán resolverse los urgentes problemas de estos sectores sociales sin afectar la dinámica urbana en su conjunto. Las respuestas apresuradas, esquemáticas y simplificadoras ocultan el problema y nos alejan de las posibilidades de desarrollar un proceso de transformación que incluya a todos/as los/as protagonistas en la planificación y gestión.

Existen varios cientos de miles de personas viviendo en villas de emergencia; puede constatarse allí lo opuesto a la inclusión social, observando la ausencia de los componentes habitacionales y urbanos que indudablemente forman parte de las condiciones de inclusión. Servicios básicos de mala calidad, ambientes mal iluminados, mal ventilados e insuficientes, entre otras muchas características que no es necesario detallar en este texto.

Las políticas de urbanización de villas se hacen visibles e intensifican la acción estatal disponiendo de recursos de todo tipo vinculándose de diversos modos según el caso. Esta diversidad es central, ya que el modo en el que el proceso de transformación del territorio se produce es lo que resulta en una operación inclusiva o en mayor exclusión con otro ropaje. Los edificios, las infraestructuras, las mesas barriales, los grandes fuegos de artificio, no son suficientes para fortalecer las posibilidades de los habitantes de las villas de ejercer el derecho a la ciudad. Los/as profesionales tienen que involucrarse técnica y políticamente en los procesos, transformando también el modo en que ejercen su profesión. En un sistema de relaciones complejo, de procesos y productos, es necesario una práctica profesional situada para dar un resultado inclusivo.

Artículo completo en Revista Notas CPAU.

Fotografía de Miguel Camaño (Centro Comunitario Padre Pere Riera en el Barrio Un Techo para Todos, La Matanza)