Hacer ciudad, de abajo hacia arriba

Hacer ciudad, de abajo hacia arriba

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Artículo en Revista Notas CPAU.

La pandemia que se desató hace un año visibilizó aún más la desigualdad estructural que todavía hay en nuestro país y en la Ciudad de Buenos Aires, una grieta que se fue solidificando y creciendo con cada una de las sucesivas crisis que atravesamos en las últimas décadas.
Esta situación marca un círculo vicioso: una pobreza que se cimentó en el territorio —miles de vecinos y vecinas de los barrios populares de la Ciudad con un entorno que les ofrece un desigual acceso a la educación, la salud, a los servicios básicos y a oportunidades de trabajo—; y a la vez, ese mismo entorno retroalimentando una realidad en la cual esas barreras imposibilitan que el esfuerzo que realizan sirva para salir de la pobreza. Así, la desigualdad determina el territorio, al mismo tiempo que el territorio reproduce esa desigualdad.

Desde el Gobierno de la Ciudad, venimos trabajando una política de integración y desarrollo transformadora, con un norte claro: romper esta matriz estructural de la pobreza. Partimos de una certeza que marca nuestro sendero: el espacio urbano es un factor central para el desarrollo de las personas, las comunidades y las ciudades.

El corazón de esa política son los procesos de integración de los barrios populares que estamos encarando hace más de cinco años, que representan la inversión en infraestructura social más alta desde el año 1983, y que hoy impactan de manera directa en la vida de ciento cincuenta mil personas. Con este método venimos transformando los barrios Rodrigo Bueno, Playón de Chacarita, Mugica (Villa 31), 20 en Lugano y la zona del Camino de Sirga.

¿Por qué hablamos de integrar? El paradigma de la integración socio-urbana deja atrás al de la erradicación, dominante en los años setenta, que consistía en mudar barrios enteros a grandes conjuntos habitacionales sin tener en cuenta sus dinámicas sociales o su entramado productivo.

Artículo de María Migliore.

Artículo completo en Revista Notas CPAU.

Fotografía: MDHH.